
A poco tiempo de un cambio de gabinete, la principal preocupación que debe saltar a la palestra debería ser: ¿Cuál es el proyecto país que me proponen cada uno de los principales candidatos a la silla presidencial?
Al querer responder dicha pregunta, se me vienen a la mente una serie de imagenes publicitarias, las cuales tratan desesperadamente de ubicarme en un contexto, el cual desafortunadamente esta lejos de responder las principales necesidades que como cuidadano tengo en este momento, pues son imagenes llanas, ayunas de ideas, llenas de promesas y sin ninguna propuesta que al menos me haga meditar por instantes de la importancia que tendría luchar para ubicar a esta persona en un sitio importante dentro del ámbito político-social de nuestro muy querido país.
Al fallar los principales candidatos en sus llanas y muy coloquiales propuestas, sale otra pregunta a la palestra: ¿Existen partidos políticos que respondan al menos a una de mis necesidades? Afortunadamente la respuesta es sí, desafortunadamente para saber de ellos se tiene que indagar más allá de lo normal, pues para poder empaparse de sus propuestas y así comprometer el voto a su propuesta se debe dialogar con distintos actores de la sociedad, los cuales por esas cosas de la vida han tenido la posibilidad de compartir con quienes muy valientemente han tomado la decisión a pesar de los obstáculos, de tomar el timón del cambio, un cambio el cual esta lejos de pertenecer a una democracia, pues los partidos minoritarios no obtienen el mismo apoyo y patrocinio que sí obtienen lás grandes máquinarias electorales de siempre (partidos tradicionales). A raíz de este suceso que enluta nuestra democracia, el único recurso al cual pueden optar estos diminutos partidos es el diálogo constante con todas aquellas personas que se encuentran en su entorno e ir poco a poco creciendo de forma tal que podamos empaparnos de sus ideas y así ir formando nuevas propuestas, las cuales lleguen a complacer a un grupo de personas, las cuales se han sentido defraudadas, al punto de darles la espalda y oponerse a emitir su derecho al sufragio.
Por lo tanto como ciudadanos responsables, debemos de empaparnos de cada una de las propuestas, para así de manera responsable emitir nuestro voto este próximo febrero, tal vez sea la única forma en la cual los mismos de siempre nos tomen en serio y juntos fortalezcamos esta tan alicaida democracia.

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